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Latinoamérica fortalece su papel como mercado estratégico para la fruta regional

El comercio intrarregional impulsa nuevas oportunidades para la fruta latinoamericana, favorecido por la cercanía geográfica, la complementariedad de las cosechas y menores costos logísticos.

Por Equipo AOA Chile · · 1 vista

Latinoamérica fortalece su papel como mercado estratégico para la fruta regional

Durante muchos años, la mirada de los exportadores frutícolas latinoamericanos estuvo puesta principalmente en Estados Unidos, Europa y Asia. Sin embargo, el comercio dentro de la propia región ha comenzado a ganar protagonismo, impulsado por una combinación de factores logísticos, económicos y culturales que están transformando a Latinoamérica en un destino cada vez más atractivo para la fruta producida en el continente.

Así lo plantea un análisis de Betina Ernst, directora de la consultora Top Info Marketing S.A. (Top Info), publicado por el diario argentino La Gaceta, donde destaca que la cercanía geográfica, la complementariedad de las cosechas y las similitudes culturales están fortaleciendo un mercado que durante mucho tiempo permaneció subestimado.

La especialista sostiene que los países latinoamericanos comparten mucho más que fronteras. Idiomas similares, una historia común, hábitos de consumo comparables y formas de hacer negocios afines facilitan el intercambio comercial y generan condiciones favorables para ampliar el comercio intrarregional de frutas frescas.

Si bien el intercambio de manzanas y peras entre países de la región tiene una larga trayectoria, en los últimos años otras especies han comenzado a consolidar su presencia. Mandarinas, uvas de mesa, paltas, limas, cerezas y diversas frutas tropicales muestran un crecimiento sostenido en los envíos hacia mercados vecinos. En algunos casos, entre el 10 % y el 40 % de las exportaciones totales de determinadas frutas ya tienen como destino otro país latinoamericano.

Uno de los principales factores que explica este fenómeno es la enorme diversidad agroclimática del continente. Mientras los países ubicados más cerca del trópico concentran la producción de frutas tropicales y subtropicales, las zonas australes desarrollan especies de clima templado que requieren bajas temperaturas para completar su ciclo productivo.

A ello se suma la complementariedad de las temporadas de cosecha. La palta es uno de los ejemplos más claros: en Perú se produce principalmente en zonas bajas y se cosecha durante el invierno, mientras que en Chile madura durante el verano en los valles andinos. Colombia, por su parte, aprovecha sus diferentes pisos térmicos para obtener hasta dos cosechas al año. Situaciones similares ocurren con productos como las uvas de mesa, los arándanos y las limas, permitiendo que los países sean, en distintos momentos del año, tanto exportadores como importadores de una misma fruta.

Las ventajas logísticas también juegan un papel decisivo. La menor distancia entre los mercados reduce significativamente los costos de transporte, un aspecto que ha cobrado especial relevancia tras el incremento de los fletes internacionales registrado en los últimos años. Además, muchos envíos pueden realizarse por vía terrestre, disminuyendo la dependencia de los puertos, de los contenedores refrigerados y de la disponibilidad de servicios marítimos.

Esta cercanía facilita igualmente las visitas comerciales, la participación en ferias especializadas y una respuesta mucho más rápida frente a las necesidades de clientes y distribuidores.

Los datos muestran que este intercambio ya tiene un peso considerable en algunos rubros. Durante 2025, el 57 % de las exportaciones conjuntas de manzanas de Chile y Argentina tuvo como destino países latinoamericanos. En el caso de las peras, la cifra alcanzó el 51 %. Brasil continúa siendo el principal comprador de ambas frutas, aunque mercados como Colombia también han incrementado significativamente sus importaciones, especialmente de manzanas chilenas. Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay y varios países de Centroamérica completan la lista de destinos relevantes.

Las uvas de mesa representan otro ejemplo del crecimiento regional. Entre un 12 % y un 15 % de las exportaciones sudamericanas de este producto ya se dirigen a Latinoamérica, con México como principal mercado, seguido por Colombia, Argentina y Brasil.

Algo similar ocurre con los cítricos. Perú, Chile, Argentina y Uruguay han incrementado sus exportaciones de mandarinas hacia países vecinos como Brasil, Colombia, México y Paraguay, aprovechando las condiciones climáticas necesarias para producir fruta de alta calidad.

La palta también refleja esta creciente integración regional. Argentina se ha consolidado como uno de los principales destinos para la producción chilena, mientras que Chile importa importantes volúmenes de palta peruana durante los meses en que su producción local disminuye. Asimismo, Chile se ha convertido en el principal mercado latinoamericano para las limas provenientes de Perú, mientras que Brasil abastece parte del consumo argentino de este fruto.

En el caso de las cerezas, cuyo cultivo se concentra principalmente en el centro y sur de Chile y Argentina, el comercio regional aún es reducido, aunque presenta un importante potencial de crecimiento, especialmente durante las celebraciones de fin de año, cuando aumenta la demanda por esta fruta.

Más allá de las cifras, el análisis concluye que fortalecer el comercio frutícola dentro de Latinoamérica representa una oportunidad estratégica para diversificar mercados, reducir costos logísticos y aprovechar las ventajas naturales del continente. En un contexto internacional marcado por la incertidumbre, los mercados vecinos aparecen como un destino cada vez más competitivo para la producción frutícola regional.

Nota elaborada a partir del artículo publicado por el diario argentino La Gaceta, basado en un análisis de Betina Ernst, directora de Top Info Marketing S.A. (Top Info).